De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta: Silent Night (2002)

© Roberto De León González 2013

Número 63 – 20 de diciembre de 2013

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Con la idea de que tras una gran cinta suele haber un gran libro, se concibió la serie De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta. Su principal propósito es inspirar al público que gusta del cine a tomarle también gusto a los clásicos de la literatura y de la historia. Si desea hacer sugerencias, comentarios o correcciones, puede enviarlas a la siguiente dirección:

 

robertodeleonus@yahoo.com

 

La serie De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta no pretende ser una crítica de cine.

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Silent Night (2002)

 

Arte: © Fast Carrier Pictures, Hallmark Entertainment, Muse Entertainment Enterprises, Night Productions, 2002.

Arte: © Fast Carrier Pictures, Hallmark Entertainment, Muse Entertainment Enterprises, Night Productions, 2002.

Me llamo Fritz Vincken, y tenía 12 años de edad en 1944 cuando, en la Nochebuena, de repente me encontré en medio de lo que se conocería como la Batalla de las Ardenas. La guerra no para por los días sacros. Por doquiera había combate. La campiña estaba cundida de cadáveres y equipo [destruído]… Era época de buena voluntad para toda la Humanidad, pero la guerra, la lucha y el sufrimiento parecían no tener fin.

 

 

Michael Sinelnikoff, como Fritz Vincken (viejo),

en Silent Night (2002).

Todas las traducciones:

© Roberto De León González, 2013.

 

 

Antes que nada: advertimos a los lectores que se cercioren de qué película están viendo. Hay varias cintas con un título semejante a esta, pero con temas muy distintos, incluyendo varias que, recomiendo, ninguna persona sana debería ver. Ahora sí, vayamos a materia.

 

La historia no solo está compuesta por los grandes hechos de que escriben los historiadores. También es el relato individual, la pequeña historia, de apariencia insignificante pero con incalculable trascendencia humana. Entre los hechos que los historiadores registran se encuentra este: entre el 16 de diciembre de 1944 y el 25 de enero de 1945, se libró una de las últimas y más cruentas batallas de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Denominada en nuestro idioma la Batalla de las Ardenas, la ofensiva alemana pretendía detener el avance aliado y cambiar el futuro de la guerra. Cualesquiera fueran los planes, éstos pronto cayeron en la confusión, objetivos no alcanzados, sufrimiento y muerte para las tropas.

 

Fritz [al llegar a una cabaña]: Cuando llegué a ese reducto, vacío y solitario, no tenía idea de que esa sería la Navidad más memorable de mi vida.

En medio de esta refriega, ocurrió un suceso que se le escapa a la mayoría de los cronistas. Lo protagoniza la familia Vincken, compuesta por un padre, una madre y un hijo. Como muchos otros, su hogar había sido destruido por los frecuentes bombardeos, y el padre decidió llevárselos lejos de las ciudades, con la esperanza de alejarse de la guerra. Escogió para eso una cabaña de caza, cercana a la frontera de Bélgica con Alemania. Sin embargo, la guerra llegó adonde ellos; de hecho, tocó a su puerta, ante la mirada sorprendida del hijo de la familia, Fritz, y de su madre, Elisabeth (el padre estaba ausente, trabajando, y no sabían cuando regresaría).

 

Pero volvamos a esa noche. Los recién llegados eran tres soldados estadounidenses, uno de ellos malherido. La mujer y los soldados no podían entenderse en un principio, pero no hacía falta para saber que, en el fragor de la batalla, se habían perdido… y , de seguro, padecían hambre y frío. Aunque sabía qué castigo –la muerte– podía tocarle por albergar soldados enemigos, Fraü Vincken no podía dejarlos desamparados; los dejó entrar (a la larga descubrió que podían entenderse en francés) y comenzó a prepararles una sencilla cena. Ahí habría quedado todo si no fuera porque, poco después, tocó a la puerta otro grupo de soldados, igual de perdidos y cortos de edad. Estos eran alemanes.

 

Fritz: Mi madre no era persona de dejar que las circunstancias la controlaran.

La señora Vincken debe haber sido todo un modelo de entereza, pues al darse cuenta de quién había llegado y lo que podía ocurrir a consecuencia, se dirigió al soldado de mayor rango: eran bienvenidos a la cabaña y a cenar, pero debía saber que ya tenía huéspedes, a los que podría no considerar amigos. Lo que pudo haberse vuelto una matanza, la señora paró en seco, sin más que una advertencia: era la noche de Navidad, y no habría tiros en la cabaña. Si querían cena y refugio, podían dejar sus armas en una caseta cercana; en efecto, les impuso una tregua. La mujer hizo lo mismo con los estadounidenses, y nadie osó desobedecerle.

 

La noche que Dios vino a cenar.

A las papas y avena con que empezó la comida se sumó un gallo; la señora lo tenía engordando con la esperanza de que Herr Vincken pasara la Nochebuena con ellos, pero las circunstancias le impusieron otro destino. La señora Vincken, ferviente cristiana, dirigió una oración de acción de gracias; para cuando dijo la frase Komm, Herr Jesus (Ven, Señor Jesús), todos aquellos soldados, curtidos en batalla, lloraban en silencio. Todos eran jóvenes, y estaban muy lejos de su hogar. La tregua se prolongó toda esa noche y hasta el día siguiente: de hecho, uno de los alemanes, que hablaba inglés, vendó la herida de su contrario, como si se tratara de uno de los suyos (el sajón había sido estudiante de medicina). A la mañana siguiente, lo que pudo haber terminado como un baño de sangre acabó con un apretón de manos, tras lo cual cada bando tomó hacia sus líneas. Fritz sobrevivió a la guerra y mantuvo la historia viva, contándola a través de los años: él la llamó “La noche que Dios vino a cenar”.

 

Con el tiempo, este relato se difundió e inspiró al menos dos realizaciones en vídeo. La más fiel a la realidad apareció en la teleserie Unsolved Mysteries, narrada por el finado actor Robert Stack (encontrará un enlace más adelante). La cinta que nos ocupa es otro esfuerzo, el más conocido en la pantalla; fue hecho por la televisión canadiense y protagonizado por Linda Hamilton, mejor conocida por su papel en The Terminator y Terminator 2. Si bien Silent Night (2002) tiene mayor conflicto y se separa más de la historia real, le distinguen varias cosas. Una es la aparición de un personaje que no es lo que parece (nuevamente, algo que mostraremos más adelante). Otra es la bien lograda actuación, que aparentemente convenció a muchos cinéfilos. Finalmente, una afortunada coincidencia: el título Silent Night, que alude al muy amado villancico navideño, se traduce a nuestra lengua como Noche de Paz.

 

Feliz Navidad.

 

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Silent Night (2002) está disponible en vídeo.

Debido a imágenes de campo de batalla, así como tabaquismo y algún consumo de alcohol, esta cinta lleva en el Reino Unido la clasificación PG: para público en general, aunque algunas escenas podrían no ser aptas para niños de corta edad.

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Respecto a la película que comentamos, y la historia que le inspira, recomendamos las siguientes páginas de Internet. Como siempre, si un enlace no le comunica directamente, le recomendamos lo copie y pegue en su buscador favorito.

 

Tal vez le intrigue saber qué pasó después de este relato. Fritz Vincken emigró hacia Estados Unidos y se estableció en Hawaii. Allí, tuvo una panadería. Con el tiempo, y gracias al episodio de Unsolved Mysteries, se reencontró con uno de los soldados que protagonizó aquella pequeña tregua. Le invitamos a reconstruir la historia, con los siguientes enlaces (algunos de ellos póstumos):

http://ba-ez.org/educatn/LC/OralHist/vincken.htm

http://storytruceintheforest.blogspot.com/

http://unnamedharald.hubpages.com/hub/About-World-War-2-A-Small-Christmas-Truce

http://www.divinemercyhawaii.org/index.cfm?load=page&page=302

 

Si interesa adquirir esta cinta, deberá hacerlo a través de un revendedor. Éstos le dan varias opciones; lamentablemente, la cinta es bastante cara, pero se puede conseguir a un precio módico, usada.

http://www.amazon.com/Silent-Night-Linda-Hamilton/dp/B000C8STSK/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1388229557&sr=8-1&keywords=silent+night+2002

 

http://www.barnesandnoble.com/s/silent-night-2002?store=allproducts&keyword=silent+night+2002

 

Para quienes deseen ver esta cinta en línea, el siguiente enlace le dará acceso, a la primera de cuatro partes:

http://rutube.ru/search/?query=silent%20night%20%282002%29

 

Los soldados del relato de Fritz Vincken desobedecieron uno de los principios básicos de la disciplina militar, al fraternizar con el enemigo, y pudieron ser puestos en consejo de guerra –o pasados por las armas sin más– si relataban lo ocurrido. Los más fieles (y antiguos) lectores de esta serie recordarán la cinta Joyeux Nöel, sobre un acto masivo de fraternización entre enemigos: la Tregua de Navidad de 1914, durante la Primera Guerra Mundial. Le presentamos aquí lo que algunos han escrito y dicho al respecto.

http://declickenclick.com/2012/12/24/la-tregua-de-navidad-de-1914/

http://history1900s.about.com/od/1910s/a/christmastruce.htm

http://militaryhistory.about.com/od/worldwari/p/xmastruce.htm

http://www.firstworldwar.com/features/christmastruce.htm

http://www.youtube.com/watch?v=0CC5SFPooc8

http://www.youtube.com/watch?v=7nSjpCvqTlU

 

Sepa usted que la tregua antes señalada ha echado raíces que aún hoy retoñan. Se incluye aquí un vídeo con un mensaje que poco deja a la imaginación:

http://www.theatlantic.com/international/archive/2013/12/the-art-of-the-christmas-truce/282646/

 

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Los siguientes recursos se encuentran en el Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

 

La llamada Batalla de las Ardenas fue, como hemos dicho, la última gran ofensiva alemana de la II Guerra Mundial en Europa. Para entenderla como telón de fondo a esta historia, sugerimos los siguientes recursos:

 

The Ardennes: Battle of the Bulge

by Cole, Hugh M. (Hugh Marshall)

Washington, D.C.: Center of Military History, U.S. Army : For sale by the Supt. of Docs., U.S. G.P.O., 1994.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Documentos y Mapas  Lázaro

D 114.7:EU 7

V.8

2000

 

The Battle of the Bulge,

by Sears, Stephen W.

New York, American Heritage Pub. Co.; book trade and institutional distribution by Harper & Row [1969]

UPR RRP SB, Biblioteca Gerardo Sellés Solá (Educación)

Colección Juvenil

J 940.5421

S439b

           

Battle: the story of the Bulge

by Toland, John.

New York: Random House , c1959

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

940.5421

T647b

 

¿Qué mueve a un soldado a tomar decisiones como las de los jóvenes combatientes? ¿Conciencia, compasión, o algo más? Dejemos que cada cual decida. Mientras, aquí le ofrecemos algunos títulos que pudieran arrojar luz sobre semejante decisión.

Conscience with the power and cases thereof

by Ames, William, 1576-1633.

Amsterdam: Theatrum Orbis Terrarum ; Norwood, N.J. : W.J. Johnson, 1975.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

241.1

A514c

 

 

Moral differences: truth, justice, and conscience in a world of conflict

by Miller, Richard W., 1945-

Princeton, N.J.: Princeton University Press, c1992.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

170

M649m

 

The obligation to disobey; conscience & the law

by Sibley, Mulford Quickert.

[New York] Council on Religion and International Affairs [1970]

UPR RRP SB Biblioteca de Administración Pública, Colección de Circulación

340.112

S465o

 

 

 

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La serie De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta es un esfuerzo privado y propiedad intelectual exclusiva de su autor.

 

Roberto De León González

Sistema de Bibliotecas

Universidad de Puerto Rico

Río Piedras

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© Roberto De León González, 2013

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