De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta: The Monuments Men

© Roberto De León González 2014

Número 65 – 27 de febrero de 2014

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Con la idea de que tras una gran cinta suele haber un gran libro, se concibió la serie De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta. Su principal propósito es inspirar al público que gusta del cine a tomarle también gusto a los clásicos de la literatura y de la historia. Si desea hacer sugerencias, comentarios o correcciones, puede enviarlas a la siguiente dirección:

robertodeleonus@yahoo.com

La serie De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta no pretende ser una crítica de cine.

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Arte: © Columbia Pictures, 20th Century Fox, 2014.

Arte: © Columbia Pictures, 20th Century Fox, 2014.

The Monuments Men (2014)

“Antes de esta guerra, ningún ejército había pensado en proteger los monumentos del país… con el que estaba en guerra, y no habia precedentes que seguir….Todo esto lo cambió una órden general emitida por el Comandante en Jefe Supremo [el General Eisenhower]… el buen nombre del Ejército dependía en gran medida del respeto que le mostrara al arte legado al mundo moderno.

 

Teniente Coronel Sir Leonard Woolley, oficial de Monuments, Fine Arts, and Archives.

Citado de War damage in Western Europe: the destruction of historic monuments during the Second World War, por Nicola Lambourne. Edinburgh University Press, 2001.

 

Todas las traducciones:

© Roberto De León González, 2014.

Arte: © Columbia Pictures, 20th Century Fox, 2014.

A la memoria de Ronald Edmund Balfour y Walter Huchthausen.

Desorden, caos y pillaje.

Unión Soviética: La Cámara de Ámbar, usurpada en 1945. Polonia: Un ataúd real, robado y su contenido dispersado o destruido a partir de 1939. China: Los restos del Hombre de Pekín, desaparecidos en 1941… o en 1945. El hilo conductor: todos son tesoros, robados,  desparecidos o destruidos durante la Segunda Guerra Mundial, el conflicto bélico que mayor pérdida de vidas –al menos 50 millones– y destrucción ha causado.

Las guerras siempre traen desorden, caos y pillaje; y con el pillaje, un enorme riesgo de que artefactos o bienes irremplazables se pierdan para siempre, cosas que hacen hervir la sangre a más de un historiador o amante del arte. Para añadir insulto al agravio, en la Europa conquistada por los nazis, este pillaje tuvo el fin ulterior de satisfacer el ego de Adolfo Hitler y otros altos jerarcas del Tercer Reich. Artista fracasado, el Führer había decidido crear el mayor museo del mundo –el llamado Führermuseum– dotado de las obras maestras del continente.

No se permitió semejante ultraje, así porque sí. Para salvar estos tesoros, se le pidió auxilio a un grupo de arquitectos, pintores, escultores, restauradores y expertos en arte; éstos ayudarían a salvar tesoros robados en guerra que, de otra forma, podrían desaparecer o ser destruidos. Muchos de ellos entrarían como soldados, en zonas disputadas –a veces delante de sus propias líneas– siendo que, meses atrás,  tal vez ni sabían cómo se dispara un fusil (y, francamente, muchos de ellos no eran aptos para el servicio militar). Tal fue el trabajo del Monuments, Fine Arts, and Archives program (MFAA, por las siglas en inglés del Programa de monumentos, bellas artes y archivos), activo durante la Segunda Guerra Mundial. A los que trabajaron en tal grupo se les apodó, por brevedad, Monuments Men. (De ahí el nombre de la cinta que hoy nos ocupa). Aquí los llamaremos oficiales de monumentos.

¿Qué no hay guía? No es problema.

El trabajo de los oficiales de monumentos no era fácil, aunque no contó con la apatía de tantos oficiales de campo como presenta esta película. No tenían precedentes de operación que les guiaran, ni supervisión, y debían idear procedimientos en donde se encontraran. Estaban activos en la fase de planificación estratégica (de hecho, pertenecían a la rama de Operaciones del Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada, por lo que respondían al propio Eisenhower); encargados, entre otras cosas, de instruir al alto mando qué blancos no podían atacar; localizar las piezas robadas; y, si se le causaba daño a alguna obra o monumento de gran valor, debían evaluar el daño y tratar de expeditar la restauración. Esto a veces requería esfuerzos heroicos. Para muestra: en el Camposanto Monumentalle, localizado en Pisa (Italia), una bomba causó un incendio y graves daños a unos frescos del siglo XIV. Un oficial de monumentos dirigió a soldados italianos y estadounidenses para recobrar los fragmentos salvables de las pinturas y hacer un techo temporero, lo que evitó más daños. (De acuerdo a Wikipedia, las obras de restauración continúan hasta el Sol de hoy.)

Le vino a la mente la idea, como a menudo pasaba: Salvar la cultura de aliados es poca cosa. Atesorar la cultura de tu enemigo, arriesgar vida propia y ajena para salvarla, devolver [las obras de arte] tan pronto se ganara la batalla… eso era inaudito, pero era precisamente lo que Walker Hancock y los otros oficiales de monumentos se proponían hacer”.

The Monuments Men: Allied Heroes, Nazi Thieves, and the Greatest Treasure Hunt in History, por Robert M. Edsel, y Brett Witter.

Center Street, New York, 2009.

“…será como si nunca hubieran existido.”

A los oficiales –más de 300, provenientes de 16 países distintos– les unía algo más que el ánimo de conservar arte. Al prospecto de pérdida de vidas en el conflicto se podía sumar la pérdida de su cultura. Bien dice uno de los personajes de esta cinta sobre los dueños legítimos de esas piezas de arte: Si se destruyen sus logros, su historia, será como si nunca hubieran existido. Así pues, debían salvar todo el arte y cultura que pudieran, tanto de su desaparición como de que fueran destruidas.

¿Pero a qué costo? La pregunta de seguro rondó las mentes de más de uno de estos oficiales. Por su naturaleza, el trabajo era arriesgado; pero les alentaba saber que contribuían a salvar algo de valor histórico.

El empeño de los oficiales de monumentos rindió frutos de gran valor. No solo se encontraron piezas invaluables en casas y propiedades de oficiales alemanes, sino en minas, castillos y varios sitios inusitados. Los hallazgos podían ser cuantiosos: más de 6,000 piezas en el castillo de Neuschwanstein, Alemania; más de 1,000 pinturas y esculturas destinadas a la colección privada de Göring, en una mina en Berchtesgaden, Alemania: pinturas de Boticelli, Lippi y Bellini en una cárcel de San Leonardo, Italia… En ocasiones se mezclaba lo sublime con lo macabro: en Merkers se descubrió un depósito subterráneo no solo de oro de bancos y 400 pinturas, sino de empastes dentales, extraídos a las víctimas de los campos de exterminio.

A los que no regresaron.

El destino de los oficiales de monumentos fue muy variado, pero una cosa es casi segura: para ellos no hubo desfiles de victoria, grandes celebraciones de bienvenida ni discursos. Cuando terminó la guerra, algunos regresaron a sus oficios, pero no todos. Unos se quedaron trabajando, en una tarea que, aún hoy, no termina (no solo por esa guerra, sino por otras posteriores). Otros jamás regresaron. Tal fue el destino de Balfour y Huchthausen; el primero británico, el segundo estadounidense, murieron tratando de cumplir su cometido. A ellos –y a sus compañeros– se dedica esta edición.

Esta no es la primera película en que aparecen personajes con una misión de salvar arte robado por los nazis durante la II Guerra Mundial. La primera mención fílmica que tengamos noticia de un oficial de monumentos, ocurre en una cinta de Johnny Weissmuller (como Jim de la Selva o Jungle Jim), titulada Voodoo Tiger. Mucho más memorable y dramática es The Train, protagonizada por Burt Lancaster y basada en cierto incidente real, cuando la Resistencia francesa impidió a un tren, cargado con valiosas pinturas, salir de Francia con rumbo a Alemania. The Monuments Men no es una obra maestra del cine, pero representa un esfuerzo de traer a la pantalla los empeños de estos valientes. Como la historia de la propia cultura, la de los oficiales de monumentos merece contarse y saberse.

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The Monuments Men (2013) se encuentra actualmente en cartelera.

Debido a violencia de guerra, breves escenas sangrientas y algunas palabras soeces, esta cinta está clasificada PG-13: algunas escenas podrían no ser aptas para niños de corta edad.

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Respecto a la película que comentamos, y la historia que le inspira, recomendamos las siguientes páginas de Internet. Como siempre, si un enlace no le comunica directamente, le recomendamos lo copie y pegue en su buscador favorito.

 

The Monuments Men se inspira en el libro The Monuments Men: Allied Heroes, Nazi Thieves and the Greatest Treasure Hunt in History, por Robert Edsel y Bred Witter. Si interesa leerlo, puede pedírselo a su librero favorito, o encargarlo, por ejemplo, a la siguiente dirección:

http://www.amazon.com/Monuments-Men-Thieves-Greatest-Treasure/dp/1599951509/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1393520380&sr=1-1&keywords=the+monuments+men

Supongamos que desea leer más al respecto. Los siguientes libros muestran diversos aspectos –varios de ellos muy controversiales– del robo en guerra y recuperación de tesoros, así como del sueño de un déspota.

http://www.amazon.com/Gold-Warriors-Americas-Recovery-Yamashitas/dp/1844675319/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1393457515&sr=1-1&keywords=gold+warriors

http://www.amazon.com/Hitlers-Museum-Secret-History-During/dp/B001KL3H1M

http://www.amazon.com/Rescuing-Da-Vinci-Europes-Recovered/dp/0977434907/ref=sr_1_sc_1?s=books&ie=UTF8&qid=1393457469&sr=1-1-spell&keywords=reescuing+da+vinci

http://www.amazon.com/Saving-Italy-Rescue-Nations-Treasures/dp/0393348806/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1393457399&sr=1-1&keywords=saving+italy

 

Décadas tras el fin de la guerra, los problemas de toda índole en localizar y devolver arte robado continúan. Estos enlaces le darán un pequeño vistazo a la situación.

http://www.michbar.org/journal/pdf/pdf4article580.pdf

http://www.michbar.org/journal/article.cfm?articleID=580&volumeID=11

 

¿Desea usted revivir una de las búsquedas de los oficiales de monumentos… como si estuviera con ellos? Le invitamos a hacerlo, y este es el sitio…

http://news.yahoo.com/real-monuments-men-104500063–politics.html

En el caso de esta película, se han dado a conocer numerosos detalles y noticias que expanden el largometraje. Encontrará aquí un pequeño botín de fuentes diversas:

http://en.wikipedia.org/wiki/Japanese_war_crimes#Looting

http://movies.yahoo.com/blogs/movie-news/monuments-men-uncovers-true-story-hitler-nero-decree-231620613.html

http://news.yahoo.com/60-more-works-found-german-39-39-nazi-162902132.html

http://news.yahoo.com/blogs/power-players-abc-news/the-real-story-behind-the-monuments-men-movie-230810546.html?vp=1

http://news.yahoo.com/paintings-hoarder-suspected-nazi-looted-art-found-austria-142139547.html

http://uk.movies.yahoo.com/clooney-hitler-failed-artist-164057848.html

http://www.news.com.au/entertainment/movies/big-read-the-monuments-men-tells-the-true-story-of-an-unlikely-bunch-of-soldiers-who-saved-europes-art-from-hitler/story-e6frfmvr-1226823811723

 

¿Vale la pena perder vidas por salvar arte? La pregunta viene a la mente, una y otra vez, al ver esta cinta o leer sobre el tema. Sobre este asunto, más de ética que de historia, sugerimos la siguiente lección, apta para el estudiante y el profesor:

http://flash.sonypictures.com/movies/themonumentsmen/…/Lesson2.rtf

Uno de los últimos Monuments Men acaba de ser honrado por su pueblo natal en Alemania. Su historia, como la de los demás de ese grupo, merece contarse…

http://news.yahoo.com/jewish-39-monuments-man-39-accepts-medal-german-202315985.html

 

Al buscar información sobre los hombres y mujeres que compusieron el programa MFAA, el investigador podrá descubrir que un puertorriqueño fue parte de ese esfuerzo. Conozca a Félix José Bonilla y Norat, hombre de artes y académico en la Universidad de Puerto Rico:

http://www.monumentsmenfoundation.org/the-heroes/the-monuments-men/felix-jos%C3%A9-bonilla-y-norat

¿Quién más fue parte de los llamados Monuments Men? La lista tal vez nunca esté completa. Aquí le ofrecemos enlaces que le permitirán conocer algunos de sus nombres y de sus logros en guerra y paz.

http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Monuments,_Fine_Arts,_and_Archives_%28MFAA%29_personnel

http://www.monumentsmenfoundation.org/the-heroes/the-monuments-men

“Honor a quien honor merece” es una vieja máxima, y aquí se aplica. Existe un proyecto del Senado estadounidense para otorgar a los oficiales de monumentos la Medalla de Oro del Congreso. Si desea sumar su firma a tal fin, acuda al siguiente enlace:

http://www.monumentsmenfoundation.org/the-heroes/congressional-gold-medal

 

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Los siguientes recursos se encuentran en el Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

 

Las siguientes obras abundan sobre el hurto de arte en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

The Linz file: Hitler’s plunder of Europe’s art

by De Jaeger, Charles.

Exeter, England: Webb & Bower, 1981.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de las Artes

709.4

D326L

The lost museum: glimpses of vanished originals

by Adams, Robert Martin, 1915-

New York: Viking Press, 1980.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de las Artes

702.8

A216L

The lost museum: the Nazi conspiracy to steal the world’s greatest works of art

by Feliciano, Hector.

New York: BasicBooks, c1997.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de las Artes

709.44

F314m3

I (Referencia)

UPR RRP SB Lázaro, Colección Puertorriqueña

709.44

F314m3

I

The rape of Europa: the fate of Europe’s treasures in the Third Reich and the Second World War

by Nicholas, Lynn H.

New York: Vintage Books, 1995.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de las Artes

709.044

N598r

El saqueo de Europa: el destino de los tesoros artísticos europeos durante el Tercer Reich y la Segunda Guerra Mundial

by Nicholas, Lynn H.

Barcelona: Editorial Ariel, 2007.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de las Artes

709.044

N598r3 E

Lamentablemente, algunos soldados aliados tomaron parte en ese hurto. Vea usted…

Allied looting in World War II: thefts of art, manuscripts, stamps and jewelry in Europe

by Alford, Kenneth D.

Jefferson, N.C.: McFarland & Co., c2011.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

940.5412

A389a

Reza un dicho, “El que hace la ley, hace la trampa.” Los altos jerarcas alemanes se escudaron en leyes convenientes y hechas a la medida para realizar hurtos sancionados por el Estado. Este volumen nos habla al respecto:

El dominio del eje en la Europa ocupada: leyes de ocupación, analisis de la administración gubernamental, propuestas de reparaciones

by Lemkin, Raphael, 1900-1959

Buenos Aires : PNUD ; Prometeo Libros ; EDUNTREF, c2008

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

341.66

L554d3

E

Una vez encontrado un objeto de gran importancia cultural, el mismo debe ser repatriado. Del dicho al hecho hay un largo trecho, según descubrirá aquí el lector:

The spoils of war: World War II and its aftermath: the loss, reappearance, and recovery of cultural property

New York: H.N. Abrams in association with the Bard Graduate Center for Studies in the Decorative Arts, 1997.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de las Artes

940.531

S762

El llamado Decreto Nerón –mencionado en esta película– fue una orden expresa de Hitler. Mandaba que, si él moría o Alemania era derrotada, fuera destruida toda cosa que pudiera ser de utilidad a los aliados. Algunos de nuestros lectores se darán cuenta de los paralelos a la orden de destruir Paris si se perdía el control alemán sobre esa ciudad. Verá aquí un clásico –por cierto, ya llevado a la pantalla–  sobre el tema:

Is Paris burning?

by Collins, Larry.

New York, Simon and Schuster [1965]

UPR RRP SB Lázaro,  Colección de Circulación

940.5421

L313p3I

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La serie De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta es un esfuerzo privado y propiedad intelectual exclusiva de su autor.

 

Roberto De León González

Sistema de Bibliotecas

Universidad de Puerto Rico

Río Piedras

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© Roberto D

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