De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta: Battle of Britain (1969)

© Roberto De León González 2015

Número 78 – 27 de agosto de 2015

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Con la idea de que tras una gran cinta suele haber un gran libro, se concibió la serie De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta. Su principal propósito es inspirar al público que gusta del cine a tomarle también gusto a los clásicos de la literatura y de la historia. Si desea hacer sugerencias, comentarios o correcciones, puede enviarlas a la siguiente dirección:

 

robertodeleonus@yahoo.com

 

La serie De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta no pretende ser una crítica de cine.

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Battle of Britain (1969)

 

"Battle of Britain Memorial Pilot" por Detraymond – Obra propia. Licenciado bajo CC BY-SA 3.0 vía Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Battle_of_Britain_Memorial_Pilot.JPG#/media/File:Battle_of_Britain_Memorial_Pilot.JPG

“Battle of Britain Memorial Pilot” por Detraymond – Obra propia. Licenciado bajo CC BY-SA 3.0 vía Commons – https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Battle_of_Britain_Memorial_Pilot.JPG#/media/File:Battle_of_Britain_Memorial_Pilot.JPG

Lo que el general Weygand llamó la Batalla de Francia ha terminado… La batalla de Inglaterra está a punto de comenzar. De esta batalla depende la supervivencia de la civilización cristiana. De ella depende nuestra propia vida británica, y la larga continuidad de nuestras instituciones y nuestro Imperio. Muy pronto, debemos ver volcarse sobre nosotros toda la furia y fuerza del enemigo. Hitler sabe que tendrá que doblegarnos en esta isla o perder la guerra. Si somos capaces de enfrentarnos a él, toda Europa puede ser liberada y la vida del mundo puede avanzar hacia altos albores, ampliamente iluminadas por el Sol… Pero si fracasamos, entonces todo el mundo, incluyendo a los Estados Unidos, incluyendo todo lo que hemos conocido y amado, se hundirá en el abismo de una nueva era de tinieblas, hecha más siniestra, y tal vez más prolongada, por las luces de una ciencia pervertida. Dispongámonos a [cumplir] nuestros deberes, y de tal forma conduzcámonos que, si el Imperio Británico y su Mancomunidad durasen mil años, los hombres todavía dirán: Este fue su mejor momento.

 

Sir Winston Churchill, 1940.

Todas las traducciones:

© Roberto De León González, 2015.

 

El centinela.

En Cape-le-Ferne, en el sur de Inglaterra, se ve la figura sentada de un joven, vestido a la usanza de los pilotos de combate de otra época. Vigila el canal que separa esa tierra de Francia. Esa figura vigila impasible, como la estatua que es. Vigila como, hace 75 años, una generación de jóvenes vigilaba los cielos del sur, de donde vendrían, en cualquier momento, la guerra, muerte y destrucción.

Para junio de 1940, Hitler podía jactarse de haber conquistado gran parte de Europa. Desde el oriente, Polonia –dividida con su aún aliado, Stalin– había sido la primera en caer. Su dominio se extendía tan al norte como Noruega, y al oeste con la recién humillada Francia. Mas Gran Bretaña, para asombro e ira del Führer, se negó a claudicar. Los ataques aéreos comenzaron a fines de julio.

 

Le diré a la Cámara, como a aquellos que se han unido a este gobierno: “Nada tengo que ofrecer, más que sangre, sufrimiento, lágrimas y sudor”.

 

Churchill, ante la Cámara de los Comunes;

13 de mayo de 1940.

 

Quienes sopesaran en esos momentos las probabilidades de cada bando, podrían ser disculpados si tomaban a Churchill como ministro de un país por caer. Alemania había subyugado a gran parte del Viejo Mundo, del cual podría obtener amplios recursos. Los cada vez más escasos pertrechos del Reino Unido –armas, municiones, combustible y alimentos– debían cruzar el disputado Atlántico. Los convoyes jugaban desigualmente al gato y al ratón con los submarinos del Tercer Reich.

David y Goliat.

El Alto Mando alemán sabía que, antes de invadir a Gran Bretaña (mediante lo que se denominó Operación León Marino), debían ser dominados los cielos de las Islas Británicas. Ahí se concentró el combate: la numéricamente superior Luftwaffe (Fuerza Aérea alemana) contra un reducido contingente del Mando de Caza de la RAF (Real Fuerza Aérea, por sus siglas en inglés). Hitler ansiaba borrar a esta última de la faz del mundo. Lo creía tarea fácil.

Durante los primeros meses, el combate fue librado únicamente contra objetivos militares: bases aéreas y puestos de radar, fábricas y puertos. El mismo Hitler había ordenado que no se atacara a civiles, y se reservaba para sí declarar objetivo válido a Londres. Las pérdidas británicas eran insostenibles. Una tras otra, las bases de la RAF eran hechas añicos, puestas fuera de combate; sus aviones destruidos; sus pilotos, muertos o incapacitados. De seguir así las cosas, la defensa aérea colapsaría, y el Reino quedaría expuesto a la invasión.

Entonces ocurrió uno de esos accidentes que cambia el rumbo de la historia; el 14 de agosto, y completamente por accidente, un avión alemán dejó caer sus bombas en las proximidades de Londres. El Mando de Bombarderos de la RAF ripostó contra Berlín, y a partir de ese momento el horror se volcó sobre las ciudades inglesas. El sacrificio de miles de civiles, sin embargo, fue un grave error táctico nazi, pues permitió a la RAF reconstruir sus aeródromos y recuperar fuerzas.

Nunca, en el campo del conflicto humano…

La lucha, como muchas otras acciones bélicas, fue una amalgama de lo antiguo y lo moderno. Los puestos de radar, reconstruidos tras los ataques iniciales, detectaban a los aviones atacantes desde poco después de su despegue; una vez sobre tierra, éstos eran rastreados por observadores equipados con binoculares y teléfonos de campaña. La detección fue notablemente eficiente, y el Mariscal Goering, jefe de la Luftwaffe, vio frustrado cómo aumentaban las bajas de sus tropas, mientras la RAF continuaba volando. Los escasos aviadores del Mando de Caza estaban venciendo, y Churchill pudo decir con justa razón, Nunca, en el campo del conflicto humano, se le ha debido tanto por tantos a tan pocos. Corría ya el 20 de agosto.

En un último esfuerzo por aplastar la oposición, la Luftwaffe lanzó una serie de ataques masivos el 15 de septiembre de 1940: cientos de bombarderos, protegidos por los mejores cazas de que disponía, salieron para devastar la capital británica. No lograron su cometido; aliviada la presión sobre sus bases, la RAF volcó todas las fuerzas disponibles –absolutamente todas– e infligió graves pérdidas a la aviación alemana. Fue el comienzo del fin de la batalla; si bien ésta continuó hasta el siguiente año, fue con mucho menor intensidad, y ya sin la fe de antaño en la derrota inglesa. La Operación León Marino fue “pospuesta” por tiempo indefinido. Poco después, el derrotado Hitler añadió a su lista otro gran error de cálculo, cuando invadió a su antiguo aliado, la Unión Soviética. Los libros de historia nos cuentan la debacle que esto ocasionó.

Como se supondrá, una historia de tal trascendencia ha inspirado multitud de cintas. Battle of Britain no es la primera película que se rueda sobre el tema. Una de las cintas iniciales en rodarse al respecto, Churchill’s Island (1941), ganó el primer Óscar al mejor corto documental. Al año siguiente estrenó First of the Few, recuento ficcionalizado de la génesis del legendario avión de caza Spitfire; pero, en opinión de muchos críticos, la mejor representación sigue siendo Battle of Britain. En esto coinciden tanto críticos de cine como expertos militares y veteranos de esa refriega.

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Battle of Britain está disponible en vídeo.

A pesar de contener abundantes escenas de guerra, leve material sensual, algún uso de lenguaje soez y tabaquismo, esta producción tiene una clasificación G; nos atrevemos a recomendar la supervisión de adultos.

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Los siguientes enlaces han sido escogidos para ampliar la discusión y conocimiento sobre la cinta tema de esta edición. Todos, hasta nuestra fecha de publicar, funcionan. Como siempre, si algún enlace no le conecta automáticamente, sírvase copiarlo y pegarlo en su buscador favorito.

 

Hitler no tenía todas las cartas en el juego. Vea usted algunos de sus errores estratégicos:

http://www.history.com/topics/world-war-ii/battle-of-britain

Los siguientes enlaces proceden del ya conocido portal, Awesome Stories y proveen notable vistazos sobre la Batalla de Inglaterra:

https://www.awesomestories.com/asset/view/Battle-of-Britain-Death-and-Dogfights

https://www.awesomestories.com/asset/view/Battle-of-Britain-Devastation-in-Coventry

https://www.awesomestories.com/asset/view/Battle-of-Britain-London-Blitz

https://www.awesomestories.com/asset/view/Battle-of-Britain-Shelter-in-London-s-Underground

https://www.awesomestories.com/asset/view/Goering-s-Goal-Bomb-Britain-into-Submission

History Channel es otra fuente de valiosa información. Nos revela –entre otras cosas– que la suerte del Reino Unido se decidió en un período de apenas 13 horas, durante las cuales casi se pierde la batalla.

http://www.history.co.uk/study-topics/history-of-ww2/battle-of-britain

http://www.history.co.uk/shows/13-hours-that-saved-britain/videos

El 15 de septiembre, Alemania lanzó dos ataques masivos contra Londres, en el punto más álgido de la ofensiva. Ese día vio la mayor cantidad de bajas alemanas –61 cazas y bombarderos abatidos, casi el total de un mes– de la batalla, frente a 31 aparatos de la RAF. La BBC y la Battle of Britain Historical Society nos traen un recuento de ese terrible día, rememorado desde entonces como el Battle of Britain Day, Día de la Batalla de Inglaterra.

http://www.bbc.co.uk/history/events/battle_of_britain_day

http://www.battleofbritain1940.net/0041.html

http://www.battleofbritain1940.net/0042.html

Muchas veces se estudia la batalla de Inglaterra sin tener en cuenta el punto de vista del enemigo. Aquí le damos una perspectiva:

http://ibiblio.org/hyperwar/ETO/BOB/BoB-German/index.html

Nacida de la alianza de Mussolini con Alemania, la Regia Aeronautica (Real Fuerza Aérea Italiana) tuvo una participación tardía y poco conocida en esta campaña. Lea aquí sobre esta intervención…

http://militaryhistorynow.com/2013/11/13/il-duces-blitz-italys-role-in-the-battle-of-britain/

http://surfcity.kund.dalnet.se/falco_bob.htm

Las guerras no solo se libran con la fuerza de las armas; se ganan o pierden, entre otras cosas, por la oratoria. En este terreno, Winston Churchill no tenía igual. Lea el siguiente ensayo respecto al “viejo león”:

http://www.literarytraveler.com/articles/churchill_england/

Cuando la lucha era más desesperada para el lado británico y escaseaban los pilotos, se sumó al combate un contingente multilingüe e internacional. Los voluntarios provenían de muchos países: algunos, como Polonia y Francia, habían sido derrotados ya en la guerra; otros, como los Estados Unidos, aún no entraban en ella. Lea aquí sobre los extranjeros que contribuyeron a derrotar las huestes alemanas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Non-British_personnel_in_the_RAF_during_the_Battle_of_Britain

http://www.internationalaffairs.org.au/australian_outlook/australians-and-the-battle-of-britain/

http://www.rafmuseum.org.uk/research/online-exhibitions/history-of-the-battle-of-britain/battle-of-the-nations.aspx

http://www.historynet.com/a-few-americans-in-the-battle-of-britain.htm

Radio Detection and Ranging… Radar. Los primitivos radares desplegados por Gran Bretaña delataron a los bombarderos enemigos, mucho antes de que estos llegaran a las costas de Inglaterra. Sepa usted, sin embargo, que tenían serias limitaciones. Aprenderá más sobre el radar en la Batalla de Inglaterra en los siguientes enlaces:

http://www.rafmuseum.org.uk/research/online-exhibitions/history-of-the-battle-of-britain/radar-the-battle-winner.aspx

http://www.iwm.org.uk/history/how-radar-gave-britain-the-edge-in-the-battle-of-britain

A los medios electrónicos de vigilancia aérea se sumó el Cuerpo de Observadores. Compuesto de militares y civiles, este no solo suplementó la vigilancia por radar, sino sirvió como “ojos” de la defensa aérea aun cuando los puestos de detección electrónica estaban temporeramente inservibles. Tras la batalla, su desempeño le ganó añadírsele el mote de “Real”. Su historia bien merece contarse:

https://en.wikipedia.org/wiki/Royal_Observer_Corps#Battle_of_Britain

http://battleofbritainblog.com/unsung-heroes/royal-observer-corps/

http://www.rocassoc.org/open/national/roca/hist_ng2.htm

Una de las primeras películas sobre este tema, First of the Few trae una historia ficcionalizada sobre la invención del caza de Havilland Spitfire británico y su creador, Reginald Mitchell. El título alude tanto al limitado cuerpo de pilotos en el Mando de Caza de la RAF como al aún más exiguo contingente de los modernos aviones de combate. La cinta puede hallarse en el mercado de vídeo, o puede verla en el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=zq5XspMO7XE

En honor a la verdad, aunque el Spitfire fue el avión más avanzado usado por la RAF durante el combate de la batalla de Inglaterra, el más antiguo Hawker Hurricane ocasionó las mayores bajas al enemigo. Tal vez en reacción al título de la película antes mencionada, al último Hurricane en salir de la línea de ensamblaje se le denominó The Last of the Many, el último de los muchos. Este aeroplano, con el número de serie PZ865, todavía vuela, y se le conserva celosamente, en recuerdo de su servicio. Recomendamos que abra los enlaces en el orden indicado.

http://www.raf.mod.uk/bbmf/theaircraft/hurricanepz865.cfm

https://www.youtube.com/watch?v=qk6h9aY1KXo

 

Imagine que es usted un piloto de este conflicto y sobrevive a ser abatido, pero con grandes quemaduras. Si volaba usted con la RAF, se acaba de ganar ingreso al Guinea Pig Club, o Club de los Conejillos de Indias. Estará bajo la atención del doctor Archibald McIndoe, quien desarrolla multitud de técnicas de cirugía plástica y recosntructiva, las cuales adelantarán notablemente la ciencia médica (por sus extraordinarios logros y labor, McIndoe recibiría poco después el honor de Caballero del Imperio Británico, además de otros honores). Advertimos que algunas imágenes y escenas pueden ser perturbadoras.

https://en.wikipedia.org/wiki/Guinea_Pig_Club

http://www.theguardian.com/weekend/page/0,,1945108,00.html

http://www.blondmcindoe.org/the-guinea-pig-club.html

https://www.youtube.com/watch?v=m-Hrrp0ktlY

https://www.youtube.com/watch?v=vBiBe8QRMTs

http://www.smh.com.au/good-weekend/archibald-mcindoes-wwii-guinea-pigs-the-nurses-side-of-the-story-20150408-1mgn8h.html

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Los siguientes recursos están disponibles en el Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

 

La batalla de Inglaterra fue la primera gran victoria aliada de la Segunda Guerra Mundial. Los siguientes recursos arrojan alguna luz sobre este suceso, tan olvidado en nuestro tiempo.

 

Summer, 1940: the Battle of Britain

by Parkinson, Roger.

New York: D. McKay, 1977.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

940.5341

P248s

 

The narrow margin: the Battle of Britain and the rise of air power 1930-40

by Wood, Derek, 1930-

Westport, Conn.: Greenwood Press, 1975, c1961.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

940.5421

W874n

 

Reach for the sky: the story of Douglas Bader, legless ace of the Battle of Britain

by Brickhill, Paul.

New York: Norton, [1954].

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

B

B133b

 

 

Eagle Day: The Battle of Britain

By Collier, Richard

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

940.542

C699e

 

 

El radar fue un factor clave para negarle es la victoria a Hitler. He aquí, de la pluma de uno de sus inventores, dos recuentos de un invento que revolucionó el mundo.

The pulse of radar: the autobiography of Sir Robert Watson-Watt.

by Watson-Watt, Robert Alexander, Sir, 1892-1973.

New York, Dial Press, 1959.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

B

W343p

 

 

Three steps to victory

by Watson-Watt, Robert Alexander, Sir, 1892-1973.

London, Odhams Press [c1957]

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

358.4

W343t

 

 

Todo el mérito de anticipar la estrategia alemana no le puede tocar al radar. El alto mando alemán desconocía que su sistema de códigos había sido vulnerado… era este un logro tan confidencial que sus alcances solo fueron conocidos plenamente casi treinta años después de terminada la guerra.

Ultrasecreto: la gran revelación de la Segunda Guerra Mundial

by Winterbotham, Frederick W.

Barcelona: Ediciones Grijalbo, 1975.

UPR RRP SB Lázaro, Colección de Circulación

940.54013

W787u3E

 

 

 

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La serie De la biblioteca a la pantalla… y de vuelta es un esfuerzo privado y propiedad intelectual exclusiva de su autor.

 

Roberto De León González

Sistema de Bibliotecas

Universidad de Puerto Rico

Río Piedras

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© Roberto De León González, 2015

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